Puros Fonseca. Fue un español, Don Francisco Fonseca, quien en 1907 registró la marca con su propio apellido. Después de radicar en varios edificios de la capital, la fábrica se instaló definitivamente, desde hace muchos años, en Quivicán, pintoresco pueblecito de la provincia de La Habana.
Desde los primeros años Fonseca se convirtió en una marca conocida y apreciada por la calidad y presencia de sus vitolas. Es el único Habano que aparece en el mercado envuelto en un fino y transparente papel de seda.